Hace mucho tiempo que tenía en mi cabeza hacer yogur casero. Pero lo que me echaba para atrás era tener que comprarme una yogurtera para ello. No quería acumular más utensilios de cocina en casa, así que nunca me terminaba de animar a dar el paso.
Hace poco descubrí cómo hacer yogur casero sin yogurtera, utilizando simplemente un termo, y de verdad que ha sido un antes y un después. Por ello, hoy te traigo una guía sencilla para que puedas hacer tu yogur en casa, con ingredientes fáciles de encontrar, sin generar residuos ni gastar energía extra.

Cómo hacer yogur casero: ¿Qué necesitas?
Al final, hacer yogur no es más que fermentar la leche. Puede ser leche de origen animal o leche vegetal, como la de soja, coco o avena. Gracias a esta fermentación se desarrollan bacterias beneficiosas que transforman la leche en yogur, dando como resultado un alimento probiótico, muy interesante para cuidar la salud intestinal y favorecer una buena digestión. Otro alimento probiótico que también hago es el kéfir de agua, un refresco delicioso y saludable que puedes incorporar a tu alimentación.
Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se consumen en cantidades adecuadas, ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. No hay que confundirlos con los prebióticos, que son el “alimento” de esas bacterias buenas (por ejemplo, la fibra presente en frutas, verduras o cereales integrales). Incluir yogur casero dentro de una alimentación rica en alimentos vegetales es una forma sencilla de apoyar la salud digestiva de manera natural.
¿Qué necesitarás para hacer yogur casero?
- 1 litro de leche. Yo utilizo leche vegetal, de avena, de coco o de soja. Las puedes hacer tú mismo con la Chufamix, como te expliqué en otras recetas del blog.
- Un termo para fermentar la leche.
- Probióticos. Estos probióticos los puedes obtener, bien de:
- Un yogur natural con cultivos vivos (lo puedes conseguir en el súper) o
- Cápsulas de probióticos, como estas de yogur búlgaro de Conasi.
En el caso de usar un yogur natural como iniciador, solamente asegúrate de revisar la coherencia entre ingredientes, por ejemplo, si quieres yogur de coco, usa: leche de coco + yogur de coco.
Paso a paso: hacer yogur casero sin yogurtera
- Calienta la leche. Pon la leche en una olla y caliéntala a fuego medio hasta que esté caliente, pero sin hervir. Si puedes meter el dedo y aguantar unos 20 segundos sin quemarte, está en el punto adecuado (unos 40–45 °C).
- Deja templar ligeramente. Apaga el fuego y deja reposar la leche unos minutos si está demasiado caliente.
- Añade el iniciador. Incorpora bien el yogur natural o la cápsula de probióticos, y mezcla bien con una cuchara limpia hasta que quede totalmente integrado.
- Mantén el calor para fermentar. Vierte la mezcla en el termo y cierra bien. Otra opción muy práctica es poner la leche fermentada en un frasco de vidrio tapado con un trapo para que mantenga el calor y dejarlo dentro del horno apagado (solo con la luz encendida o previamente templado).
- Deja reposar. Deja fermentar entre 8 y 12 horas, o toda la noche. Cuanto más tiempo, más ácido y consistente quedará el yogur.
- Refrigera y disfruta. Cuando veas que ha cuajado, llévalo a la nevera unas horas antes de consumirlo.
Consejos para un yogur casero más sostenible
Hacer yogur casero ya es, de por sí, un paso hacia una cocina más consciente. Aun así, hay algunos detalles que pueden ayudarte a que el proceso sea todavía más sostenible y alineado con un estilo de vida sin residuos:
- Reutiliza recipientes que ya tengas en casa. Los tarros de cristal de conservas o legumbres funcionan perfectamente para fermentar y conservar el yogur, evitando comprar envases nuevos.
- Haz la leche desde cero. Si utilizas leche vegetal, la puedes hacer tú.
- Aprovecha el calor residual. El termo es una opción ideal porque mantiene la temperatura sin gastar energía. Si usas el horno, hazlo apagado y solo con el calor que ya tenga o con la luz encendida.
- Encadena fermentaciones. Guarda un poco del yogur que prepares para usarlo como iniciador en la siguiente tanda. Así reduces compras y alargas el proceso hasta 3 o 4 veces.
- Prioriza ingredientes sencillos y de proximidad. Cuantos menos ingredientes y más cercanos, menor impacto ambiental.
- Personaliza solo al servir. Añadir fruta, semillas o endulzantes justo antes de consumir evita desperdicios y permite adaptar cada ración a tu gusto.
Si prefieres ver el proceso de forma visual, he preparado un reel en Instagram donde explico paso a paso cómo hago este yogur casero sin yogurtera.
Además, hace poco subí este vídeo completo en YouTube, donde profundizo un poco más en el proceso:
Hacer yogur en casa es una forma sencilla de reducir residuos, ahorrar dinero y saber exactamente qué estamos comiendo. Sin aparatos, sin plásticos y con ingredientes reales.





