Un año siendo zero waster

Reflexiones en mi primer año intentando vivir de forma zero waste, consciente, sostenible y minimalista. 

Hará cosa de un año tomé la decisión de adentrarme en el zero waste. No lo hice de un día para otro, ni tampoco me levanté una mañana y dije: ¡adiós plásticos! y los plásticos desaparecieron. No, qué va. En realidad, ha sido (y está siendo) un proceso; un proceso de cambios, de adaptaciones y de aprendizajes. Un cambio progresivo en mi estilo de vida y en la forma en cómo vivo, cómo consumo y cómo me relaciono con el ‘planeta’.

Cintia con mundo

Tenía ganas de escribir este post, mucho más personal que todos los que he escrito hasta el momento, porque quiero compartir mi experiencia con todos los que me leéis, pues de las experiencias de los demás también se puede aprender, y puede ser que de esta forma también os ayude a dar el paso a hacer pequeños cambios en vuestro día a día.

 

Me gustaría dividir este post en tres apartados: cambios/logros que he realizado hasta el momento, cosas que tengo en mi lista de pendientes, y aprendizajes/reflexiones varias.

Cambios

  • Menstruación: si de algo estoy muy orgullosa es de haber eliminado al 100% mis residuos durante mi periodo: usando la copa (que ya la usaba desde hace años) y añadiendo las bragas absorbentes. De hecho, este fue el primer cambio que hice ‘conscientemente’ hacia un estilo de vida zero waste.

  • Botella reutilizable de acero inoxidable + Brita: otro de los cambios que más impacto veo que han tenido en mi vida y en el medioambiente: desde hace un año no he consumido botellas de plástico. Filtro el agua con la Brita y siempre llevo mi botella reutilizable encima.

  • Bolsas reutilizables para hacer la compra: tanto la de tela que uso siempre para llevar la compra, como las Bolsetas para comprar fruta y verdura sin usar bolsas de plástico. Otro pequeño gesto con gran impacto.

  • Comprar a granel: empecé comprando básicos (arroz, quinoa, pasta, etc.) pero ahora lo compro todo a granel: semillas, superalimentos, legumbres, aceites, harinas, levadura, e incluso productos de limpieza.

  • Hacer mi propia ‘comida’: cosas que antes compraba envasadas y que ahora hago yo misma: hummus, hamburguesas vegetarianas, pesto y salsas en general, falafels, muffins y bizcochos, zumos, cremas y sopas (y alguna otra cosa que me debo dejar). Recientemente he empezado a preparar mis propias leches vegetales, eliminando aún más los envases (¡un verdadero logro para mi!).

  • Mascarillas y exfoliantes faciales naturales y caseros: ahora siempre me preparo mis propias mascarillas con productos naturales.

  • Champús y geles sólidos: otro gran cambio de este año ha sido eliminar por completo envases en la ducha. Ahora todo lo utilizo en formato sólido.

  • Practicar el upcycling más a menudo: reaprovechar residuos convirtiéndolos en objetos de valor.

  • Desmaquillarme con aceite vegetal y utilizando discos desmaquillantes reutilizables de algodón.

  • Comprarme un cepillo de dientes de bambú.

  • Descubrir el mundo de los aceites esenciales e introducirlos en mi rutina.

  • En general, he pasado a consumir productos de marcas low waste.

Pendientes

¿Qué objetivos tengo en mente para este año?

  • Compost: quiero ser capaz de compostar mis residuos orgánicos.

  • Tener mi propio huerto urbano en mi piso de Barcelona: ya tengo mis plantitas aromáticas, que a veces utilizo para cocinar (por ejemplo, la albahaca para preparar salsa pesto) pero me gustaría ser capaz de plantar (y hacer que crezcan) algunas verduras en mi balcón.

  • Pasarme a un maquillaje 100% eco, vegano, cruelty free y low waste: de hecho ya he ido cambiando algunos productos que se me agotaban por productos de marcas sostenibles. Pero me gustaría que en algún momento todo mi neceser sea así.

  • Hacerme con una pajita reutilizable.

  • Hacer más tofu casero: lo hice una vez y me quedó bastante bien (pero me salió poca cantidad). Tengo que volver a intentarlo.

  • Probar de hacer mis propios productos de limpieza del hogar caseros: ahora los compro a granel, pero he leído mucho sobre cómo hacer tus propios productos de limpieza caseros y me gustaría algún día hacerlos, pues no es nada difícil.

  • Hacer mis propios fermentados: chucrut casero, kombucha, etc. Pero por el momento los compro en recipientes de cristal o a granel.

  • Hacer pan casero.

  • Probar el filtro de carbón activo para el agua Binchotan.

  • Hacer mi propio jabón.

 

Aprendizajes/Reflexiones

Después de un año viviendo de forma más consciente y sostenible me he dado cuenta de que:

  1. La mitad de cosas que tenía antes eran innecesarias. He aprendido a vivir con menos y de forma más minimalista.

  2. Consumo menos, en general, y solo compro cuando lo necesito. Esto aplica en comida, pero también en ropa y productos de belleza.

  3. Cocino más y me encanta. Me encanta probar cosas nuevas y experimentar en la cocina y darme cuenta de que casi todo lo puedo preparar yo misma, y que no es nada complicado. Después es muy gratificante saber que lo que comes lo has preparado tú y que no lleva conservantes, aditivos, azúcares u otras ‘cosas raras’.

  4. Soy más consciente del impacto de mis acciones en el planeta y actúo en consecuencia. Me lo pienso dos veces antes de comprar algo nuevo y también reflexiono antes de deshacerme de algo (¿le puedo dar una segunda vida? ¿lo estoy reciclando correctamente?). Paseo por la calle y observo: observo la basura que generamos y si voy a pisar una bolsa de plástico no la ignoro: la recojo y la tiro en el contenedor amarillo.

  5. Me he involucrado activamente en iniciativas sociales que creo que son relevantes para crear consciencia social y ayudar a mejorar el problema medioambiental al que nos enfrentamos.

  6. Disfruto más del momento: disfruto de la experiencia de cocinar, de comprar a granel o en comercios de barrio. No he vuelto a pisar un supermercado ‘convencional’ (y de hecho, el mero hecho de entrar y ver todo lo que hay envuelto en plástico y los carritos a rebosar de paquetes y bolsas de plástico que se lleva la gente me produce cierta ‘eco-ansiedad’).

  7. He ganado en salud y felicidad. Salud, porque si bien nunca he comido mal, ahora como mejor: fruta y verdura principalmente y nada de procesados ni comida envasada. Felicidad porque vivo acorde mis valores y esta coherencia me da tranquilidad. Ya sé que no soy perfecta y podría mejorar muchas cosas; también sé que yo sola no cambiaré el mundo, pero me voy a dormir tranquila sabiendo que cada día he hecho lo que he podido.

  8. Mi pelo está mejor que nunca y utilizo muchos menos ‘potingues’ que antes. Solo champú sólido y agua de arroz y/o aceite de ricino una vez a la semana.

  9. Me encanta ver cómo influyo (por poquito que sea) en familiares y amigos a llevar un estilo de vida más sostenible.

 

Empezar no es difícil, pero tienes que marcarte objetivos fáciles y a cumplir a corto plazo. Por ejemplo, cuando tengas que cambiar tu cepillo de dientes, piensa en hacerte con uno de bambú. Acostúmbrate a llevar siempre contigo una bolsa reutilizable para hacer la compra. Consume menos envasados. Prueba a hacer tu propia comida. Y así, poco a poco, integrarás en tu rutina hábitos sostenibles.

 


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