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Las maravillosas ilustraciones que encontrarás en este blog son obra de Milena Villar (una artista). Si te gustan, puedes compartirlas, siempre que cites su origen. ¡Gracias! 

  • Cintia

cómo conseguir una mentalidad zero waste

Actualizado: 4 de nov de 2018


Soy de la firme opinión de que para conseguir lo que te propones tienes que estar convencido al 100%; de lo contrario, lo más probable es que abandones tus proyectos y fracases. Del mismo modo, para llevar una vida zero waste, primero tienes que convencerte de que eso es realmente lo que quieres. Una vez adquieres lo que yo llamo ''mentalidad zero waste'', entonces es mucho más fácil que decidas adoptar prácticas que permitan reducir tu generación de residuos en tu día a día.


¿En qué consiste una mentalidad zero waste?


1. Sé consciente del problema

El primer paso consistiría en darse cuenta de la problemática que existe detrás del sobre consumo y el consumo ineficiente de nuestros recursos que conlleva nuestro estilo de vida de usar y tirar. Podríamos dividir el problema en dos vertientes:


a) La problemática del plástico: si bien se trataría de reducir nuestra generación de residuos en general, existe un especial problema con los productos plásticos. La vida de ''usar y tirar'' comenzó con la introducción de todo tipo de productos de un solo uso. National Geographic, en su publicación de Junio de 2018, muestra una foto publicada en la revista Life en 1955 dónde aparecía una familia celebrando la llegada de este tipo de desechables. Cierto es que nos han facilitado la vida enormemente, pero también conllevan numerosos inconvenientes.


En primer lugar, para darle flexibilidad y maleabilidad, el plástico que envuelve casi todo lo que comemos y tocamos, lleva BPA y ftalatos, sustancias químicas que son disruptores endocrinos (en otras palabras, pueden afectar a tu organismo negativamente). El plástico es, por lo tanto, malo para nuestra salud, pero también para la salud de nuestro planeta: ya se ha encontrado presencia de plástico en todos los mares y océanos y existe una ''Isla de Basura'' en el océano Pacífico que ya tiene el tamaño de 3 Francias. ¡Pero no hace falta irse tan lejos! Solo tienes que darte un paseo por tu playa más cercana o nadar con gafas de buceo para darte cuenta de que todo está lleno de basura humana. Además, el plástico, que no se biodegrada sino que se fotodegrada (se hace más y más pequeño hasta volverse microscópico) puede tener un efecto negativo en nuestra salud, al ingerir animales provenientes de los mares y océanos contaminados.


b) La problemática del reciclaje: como ya comenté aquí, creer que reciclar es LA solución definitiva es erróneo. Actualmente, en el mundo se recicla menos de una quinta parte del plástico que producimos. Existe, por lo tanto, un problema real de (1) concienciación ciudadana, en lo referente a la importancia de separar bien los residuos, y (2) gestión ineficiente de los residuos por parte de gobiernos e instituciones. Y aunque fuéramos capaces de separar perfectamente los residuos y se reciclara absolutamente todo lo que tiramos, nuestro consumo irresponsable y excesivo de los recursos no es sostenible a largo plazo.


2. Sé consciente de la importancia de tus acciones

Una vez te das cuenta del problema real que existe y decides hacer algo al respecto, puede ser que te plantees que tu contribución tendrá un efecto mínimo: eres tu contra 7 billones de personas más en el mundo. ¡Craso error! Piénsalo así: solo que elimines de tu día 1 botella de plástico (¡nada!), al mes ya serán 30 botellas de plástico, que al año supondrán 365 botellas de plástico menos en el mundo. Si todos hicieran lo mismo, la cantidad de residuos plásticos que habría en nuestros mares y océanos disminuiría drásticamente. Y eso solo con simples botellas de plástico.


Una vez te des cuenta de que cada acción cuenta, entonces ya habrás adquirido una mentalidad algo más sostenible y estarás listo para adentrarte en el zero waste de forma efectiva.


3. Sé consistente y progresivo

Si crees que puedes eliminar de un día para otro todos tus residuos y tu basura, cometes un grave error. Si eso es lo que buscas, ya te avanzo que lo más probable es que abandones en un par de días. Es muy difícil pasar de 0 a 100 (o, en este caso, de 100 a 0) en un periodo demasiado corto de tiempo. El truco, pues, es ir eliminando de nuestro día a día todo aquello que sea prescindible, para poco a poco ir a más. Sé consistente en tus acciones y en los cambios que decidas implementar, y ves a más de forma progresiva.


5. Rechaza, Reduce y Reutiliza

Si te paras a pensar, muchas de las cosas que tenemos son innecesarias. Empieza por rechazar (di no a las bolsas de plástico, las pajitas, los vasos de café de un solo uso y demás productos de usar y tirar) y por reducir, por llevar una vida lo más natural posible y verás qué gratificante resulta. Todo lo que compramos que está pre-cocinado, congelado o envasado lleva conservantes y se puede reemplazar por productos frescos y naturales, o que incluso podemos hacer nosotros mismos sin que supongan mucho esfuerzo. Por ejemplo, yo he dejado de comprar el hummus envasado en plástico desde que descubrí que tardo 5 minutos en hacerlo en casa. Lo mismo con la salsa de tomate. No solo reduces plástico, sino que te alimentas de forma mucho más natural y tu cuerpo lo agradece.

Reutiliza: arregla las cosas en lugar de tirarlas a la primera de cambio o explora tiendas de segunda mano. Reutiliza tu bolsa de hacer la compra, tu cantimplora, etc. Reutilizar es algo que siempre se ha hecho, pero que ha pasado al olvido en las últimas décadas.


5. Comparte

Por último, pero no menos importante, comparte con tus familiares y amigos tus progresos en esto del zero waste. Muchas personas son conscientes de la problemática que existe y les gustaría contribuir de alguna manera, pero desconocen qué pueden hacer ellos al respecto. Explícales qué estás haciendo y seguro que alguien se anima a seguir tus pasos. No llegamos a apreciar el impacto que tienen nuestras decisiones de compra en el mundo en el que vivimos: cuanta más gente demande productos sostenibles, naturales y empacados con alternativas al plástico, ¡más oferta existirá! En nuestras manos está construir un mundo mejor.



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